El autorretrato en la fotografía
Flora Borsi
Nació en Hungría en 1993, desde pequeña se aficionó a la fotografía cuando su hermana le regaló una suscripción a Photoshop a los 15 años.
Siempre aparece como modelo en sus imágenes, y si no es ella, aparecen normalmente figuras femeninas. Prefiere tomar sus fotografías con solo un flash en el estudio para no complicar las cosas. Flora no fotografía en localizaciones, dice que no le gusta estar en una ubicación exterior con un trípode tomando fotos de sí misma delante de un público formado por transeúntes absortos. Le gusta trabajar en un estudio porque así puede planear cada pequeño detalle. Lo controla todo y sabe el aspecto y la sensación que busca.
Flora retoca sus fotografías con Photoshop y Lightroom, para que parezcan cuadros, ya que han sido una gran inspiración para ella en su vida como fotógrafa. Se considera a sí misma fotógrafa y artista visual.
Francesca Woodman
Nacida en Denver, Colorado, EEUU el 3 de abril de 1958, falleció a causa de suicidio el 19 de enero de 1981 en Nueva York. Su familia estaba llena de artistas y de ahí fue introducida al mundo del arte. Era feminista, con influencias del surrealismo y de la novela gótica.
No podemos meter a Francesca en ningún grupo artístico concreto, pero sí que es cierto que tomó inspiración de varios artistas a su alrededor. La obra de Francesca Woodman se identifica fácilmente gracias a aspectos como el blanco y negro, el autorretrato, escenarios derruidos y melancólicos. Ella fue un punto de inflexión dentro de la autorreferencialidad, por ello, el estudio de esta a partir de los años 90, ha sido de gran interés.
Francesca pasó gran parte de su Infancia en Colorado y en Florencia. A los 13 años, su padre le regaló su primera cámara fotográfica, ella apuntaba maneras desde muy pequeña. En su niñez, podemos ver su interés hacia la literatura, más específicamente hacia las novelas de la época victoriana, de las cuales luego sacará referencias en sus imágenes.
He elegido esta foto porque la atmósfera me parece ambigua, la silueta en el suelo y la mujer desnuda en la silla, frente al fondo sencillo y viejo me dan una sensación extraña. Es un retrato, a blanco y negro y es un plano general, todo como en la anterior foto.
El mensaje que me quiere transmitir esta foto, creo que tiene que ver con las violencias machistas, la violencia de género y todo ese tema. La chica sentada en la silla y desnuda representa a una mujer que ha sido abusada, y la silueta del suelo, pienso que es una silueta de sangre a causa de un asesinato de una mujer por parte de su marido, explica el pensamiento de la fotógrafa.
Vivian Maier
Pasó parte de su infancia en Francia, en un pueblo cercano a los Alpes. Su padre dejó la casa en 1930 y desde entonces vivió con su madre y convivió con una fotógrafa surrealista pionera, de ahí sacó la inspiración de la fotografía. Cuando cumplió los 25 se mudó sola a Nueva York para ejercer de niñera, trabajo que asignará durante toda su vida. También ahí en Nueva York, se hace con su objeto más preciado, su cámara Rolleiflex. En el 56 se trasladó a Chicago, la familia para la que trabajaba le dejo un baño y ella aprovechó para revelar algunas de sus fotos, luego dejó de revelarlas porque le llevaba mucho tiempo y fue acumulando cientos de carretes. Empezó a fotografiar en color con carretes Kodak.
En los 80, con su inestable puesto de niñera, se vio obligada a dejar de revelar fotos y a tener que cambiar de residencia más a menudo. Allá cerca del 2008, Vivian murió a causa de un golpe en la cabeza después de que se cayera en el hielo. Falleció en Oak Park, Illinois, el 21 de abril de 2009.
John Maloof es el que dio a conocer toda la obra de Vivian, después de su muerte. En una subasta, compro miles de negativos y resulta que todos eran de Vivian, pero no eran los únicos. En total hubo más de 150.000 negativos que Vivian hizo. Mallo decidió investigar sobre su vida y sobre por qué no dio a conocer su trabajo cuando aún estaba viva. Sobre ella quedaron muchas preguntas sin responder. Era una persona muy reservada, no contaba nunca sobre su pasado ni de donde venía, era excéntrica y tenía un lado muy oscuro. Le gustaba ver los reportajes trágicos de los periódicos, sobretodo del New York Times. Coleccionaba todo, billetes de autobús, cartas, recibos, ropa, zapatos,...
Desde que era niñera, salía con los niños a tomar fotos de todo lo que veía, se centraba en la gente pobre, porque probablemente se podía sentir identificada con ellos. Tenía sentido del humor y sentido de la tragedia. Acumuló miles de fotos y no le pareció necesario revelarlas, aparte de que no tenía tiempo. Cuando se instalaba en una casa tenía una habitación propia y decía que era su terreno prohibido, no podías entrar y siempre había un cerrojo. En su habitación guardaba sus montones de cajas y de periódicos.
Una vez hablaba de que ella era una especie de espía, se lo decía a los niños para que no preguntas en sobre ella. Se le daban genial los niños, aunque conforme se hacía, mayor se volvía más loca, y eso le trajo problemas. También se fue a dar una vuelta al mundo, visitó países de Europa, de Asia y todo Sudamérica. Recogió fotos de lugares inéditos.
Vivian tuvo una vida muy trágica, puede que ella incluso hubiese sufrido abuso de pequeña, no lo sabemos porque no lo contó a nadie, pero son especulaciones que influyen en su comportamiento con la gente. Decía que odiaba a los hombres, supongo que fue por culpa de la ida de su padre o de que haya sufrido abusos sexuales. No tuvo una vida muy feliz que digamos.
Como ya he dicho en varias ocasiones, su excentricidad y reservamiento impidieron que diera el paso de darse a conocer como fotógrafa profesional, ella no se consideraba artista. Pero creo que tampoco le hubiese gustado mucho que se volviese famosa, porque eso le abrumaría.






